El origen de los aplausos

En la actualidad, utilizamos los aplausos para expresar que algo nos gusta, para mostrar nuestro apoyo hacia algo, etc. Pero, ¿alguna vez nos preguntamos desde cuándo aplaudimos? La tradición de palmear una mano con la otra en actos especiales se remonta muchos siglos atrás, comenzando desde la época de los griegos y los romanos hasta llegar a nuestros días.

Según los psicólogos, cualquier forma de aplauso satisface la necesidad humana de expresar una opinión, además de dar una muestra de participación a la audiencia.

Lo más probable es que aplaudir sea una derivación de dar una palmada en la espalda a alguien cuando le felicitamos por algo. Ya los griegos expresaban su aprobación a las obras teatrales mediante vítores, chasquidos de dedos y palmadas. Pero cuando se desarrolló el término de aplauso fue en la época del Imperio Romano, cuando se contrataban personas para que aplaudieran durante los eventos. El emperadorNerón pagaba a casi 5.000 ciudadanos para que aplaudieran su aparición en público. Incluso ensayaron dos tipos de aplausos: el imbrex, con las manos ahuecadas, y testa, con las manos planas.

Probablemente, el aplauso deriva de dar una palmada a alguien en la espalda

En el siglo XVII, las personas mostraban su aprobación en los espectáculos mediante pisoteos y aplausos, tradiciones que llegaron a las iglesias durante un tiempo, pero que pronto fueron sustituidaspor tosidos, tarareos, silbidos y soplos por la nariz debido a las prohibiciones del clero.

Años más tarde, se recurrió a la idea de contratar gente del público para aplaudir, que recibió el nombre de claque, término francés que significa “aplaudir y animar”. Esta costumbre se extendió en los teatros neoyorkinos, y siguió realizándose hasta el siglo XX en algunos teatros europeos como el Metropolitan Opera House. Hoy en día, ya no es necesario “sobornar” a nadie para que aplauda en algunos actos, simplemente hay que pedírselo a la audiencia.

Los aplausos provocan un efecto de imitación, debido que la gente tiende a actuar de la misma manera que el resto, sincronizando así sus reacciones. Incluso hay aplausos que siguen ciclos, que pueden llegar a repetirse varias veces. En una actuación, por ejemplo, la ovación final empieza con aplausos vigorosos, rápidos y desordenados; después, transcurren unos instantes de entusiasta aprobación, que se van haciendo más lentos y acompasados; finalmente, una parte de los espectadores vuelve a aumentar la velocidad.

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5 Respuestas a “El origen de los aplausos

  1. Interesante entrada a la par que curiosa. Moriarty, intenta no hacer esas chorradas de comentarios

  2. Aplaudir libera la emoción, elimina la timidez y el temor o miedo de reconocer a otro u otros, despierta y dinamiza a los que están dormidos y despierta y desarrolla la inteligencia emocional.

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